divendres 28 de gener de 2011

PLATAFORMA INTERACTIVA DE LA SILVICULTIRA

La Silvicultura como herramienta contra el Cambio Climático.


Estamos trabajando todo el equipo y los miembros de nuestra RED PROFESIONAL en la creación y diseño de una Plataforma Interactiva para enseñar a la sociedad como se gestiona un bosque a través de la Silvicultura. 
El motivo es aprovechar que este 2011 es el Año Internacional del Bosque.
La Silvicultura es la ciencia que trata del cultivo de los montes y bosques,  del estudio de la relación entre bosque, medio ambiente y desarrollo, así como el cuidado y reproducción de los arboles productores de madera. En ella se contemplan aspectos botánicos, económicos, tecnológicos y también estéticos.
La practica más usual en Silvicultura es el aprovechamiento de la madera orientada a obtener el máximo rendimiento sostenido, pero también la obtención de otros productos como la leña o las resinas, manteniendo de pastos para el ganado, protección de cuencas hidrográficas, conservación del hábitat natural, y últimamente la habilitación de estas áreas como parques nacionales por sus características naturales o paisajísticas, así como el desarrollo de zonas recreativas.


PARA LAS MARCAS QUE QUIERAN FOMENTAR VALORES.
La metodología que proponemos se desarrolla a partir del objetivo de llegar al segmento escolar involucrando una o varias Marcas con las Administraciones Autonómicas y locales a través de sus áreas de educación, medio ambiente y sostenibilidad.
Hoy los chicos y jóvenes no conciben el mundo sin Internet y sin las tecnologías de la comunicación. La tecnología es su referente, es su LIDER. Es nuestra obligación INNOVAR comunicativamente para darles satisfacción y aprovechar sus ansias de conocimiento.


dimarts 25 de gener de 2011

Optimismo en el Año Internacional de los Bosques

Optimismo en el Año Internacional de los Bosques


Tengo buenas vibraciones. Quizás sea el efecto de comienzo de año o quizás mi ingenuidad crónica. O será que todavía creo en el potencial del ser humano.Presiento que 2011 puede ser un año bueno para los bosques. En cualquier caso, desde Greenpeace vamos a trabajar para que eso ocurra. En Brasil e Indonesia, dos campeones de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la deforestación, este año puede ser decisivo. En ambos países se espera que la lucha contra la deforestación de frutos. Hay precedentes, pasos previos y decisiones políticas que apuntan en esta dirección. Ojala se sumen a esta tendencia otros países azotados por la pérdida de bosques, como los de la Cuenca del Congo, de Centroamérica, Mozambique, etc. En España, podríamos aprovechar el año para recordar a la ciudadanía que tenemos una superficie forestal considerable pero marginada en la agenda política y en los presupuestos. Podríamos, además de plantar arboles (algo siempre positivo), decir a la sociedad que hay que cortar: además de para producir bienes (madera, corcho, resina, papel), la gestión forestal es necesaria en gran parte de esa superficie. Hay que reducir la densidad de muchas zonas con exceso de arbolado, en antiguas repoblaciones y también en zonas regeneradas a partir del abandono del medio rural. A veces, tan importante como plantar árboles, es cortar árboles. El desarrollo de la biomasa como una fuente de energía renovable podría ayudar a valorizar estos aprovechamientos y trabajos forestales. Aprovechemos el año para encontrar vías de solución al problema que generan las enormes extensiones de eucalipto plantadas en diversas CC.AA. españolas, superficies cuya gestión sigue originado problemas para la conservación del suelo, de la biodiversidad y del paisaje, incluidos en espacios naturales protegidos. Por último, sería muy buena noticia que en este año 2011 los datos sobre incendios forestalescontinuaran con la tendencia de los últimos cuatro años. El año 2010 ha sido, según el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, el mejor de la década pasada: sólo ardieron 46.152 hectáreas en los diez primeros meses del año, un 60,8 por ciento menos que en el mismo periodo de 2009. Ha disminuido la superficie arbolada quemada por el fuego así como el número de grandes incendios (los mayores de 500 hectáreas). Aunque la crisis económica ha sido el argumento esgrimido por las CC.AA. para la reducción de las partidas presupuestarias en la lucha contra el fuego, Greenpeace espera que la mayor responsabilidad ciudadana y la actuación de las Fiscalías de Medio Ambiente en la persecución de los incendiarios siga dando frutos y reduciendo las cifras de incendios provocados accidentalmente o de manera intencionada. Un deseo para 2011; menos tasas de deforestación mundial, menos incendios que en 2010 en las masas forestales españolas, más superficie forestal con un plan de gestión forestal y un mayor consumo de productos de origen forestal (a ser posible de producción local y con certificación FSC). Con este resultado seguro que nuestros bosques estarán muy agradecidos.


Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace

Font: greenpeace.org

dilluns 24 de gener de 2011

DE EL PALMAR AL HOTEL DE LA BASURA EN MADRID







Por Belén Boville Luca de Tena

He dormido en un chiringuito de basura de playa, el hotel ‘Coronita Save the Beach’, en la plaza de Callao, en el centro de Madrid. Me dispongo en un rato a bajar fotos, vídeo y todas las sensaciones de este océano urbano comparado con el oceáno Atlántico de mis vivencias en una noche un tanto loca.

Estoy corriendo con mi perro Bob por la Dehesa, los pinos acompañan el sol de invierno y una llamada en el móvil me retrotrae a los orígenes, a mis veintitantos años a lomos de una yegua pía por la playa gaditana de El Palmar, donde trabajamos incansablemente durante años para llamar la atención de los políticos y evitar el deterioro ambiental.

Ecodez, a través de la organización ‘Save the beach’, me invita a pasar una noche en el hotel hecho con basuras (es un decir): me hablan de las playas, del deterioro, de un artista loco y alemán, el artista de la basura que ha dedicado sus años a limpiar las playas de Europa, a tomarse algún que otro mojito (supongo) y a crear esculturas a partir de los residuos.

Me cuentan todo esto y mi mente se va 20 años atrás cuando dejé todo en Madrid y con mi niño de 3 años y mi hombre entonces, el pintor Navalón, montamos un chiringuito sin agua ni luz, primero en Mojácar (Almería), Al Cairo se llamaba, y luego el chiringuito “Quieres irte a Cuba” en la playa de El Palmar de Vejer.



Dormitorio en el que pasó la noche Belén Boville

Les hablo de esos tiempos y digo…. ¿por qué no?, ¿por qué no pasar una noche como una princesa indigente en un cúmulo de basura credo por un artista, veinte años más tarde de aquellas vivencias tan auténticas peleándome con el viento, la arena, la humedad y el oceáno inmenso de Cádiz?



Llego a las 8.30 de la tarde y me encuentro una edificación importante en la plaza de Callao. Nuestro chiringuito gaditano era modesto, se mecía con el viento, como un barco en mitad de la nada. Esto es una construcción de madera, sólida, adornada con palmeritas de plástico, rodeada por vallas que la separan de los curiosos y por tres seguratas que disuaden a cualquiera de entrar y casi de preguntar. Orientada al sureste la puerta, la recepción o ‘lobby’ de nuestro singular hotel está enmarcada por un toldillo que dice “Coronita Save the Queen”.

El hotel, hecho con residuos, en Callao (Madrid)

Nada que ver con aquel chozo de maderas y berlingas, cubierto de hoja de palma donde no había un solo clavo, en la que todo estaba atado o “latado”, como decían los lugareños. Una construcción según las pautas de la arquitectura popular de la Janda en Cádiz, donde hasta hace 40 años la gente vivía en chozos, ese tipo de viviendas tan naturales y adaptadas al territorio, totalmente ecológicas y sostenibles, por supuesto.

En el ‘lobby’ nos reciben Dani, Loreto y Jorge, que van a pasar la noche con nosotros. Soy una periodista más de los centenares que surgen si das una patada a una piedra, así que el protagonismo se lo lleva Tele 5 y la “artista” Raquel Bollo, que va a hacer un simulacro de quedarse a dormir para el bochornoso programa “Sálvame”. 

Amables los tres me dan a elegir una de las suites y elijo la que tiene diván y buen colchón. Y ahí está la foto y las del interior. Las paredes, emulando la basura, están forradas con un papel de miles de fotos de residuos. Cada estancia es un tipo de residuo: detergentes, refrescos, componentes electrónicos, chatarra….

Me esperaba dormir en un espacio de madera con una red de pescadores que atrapara los objetos hallados en la orilla, objetos que viajan de un continente a otro y nos traen los aromas de otros mundos. Pero no. Las comparaciones son odiosas, sobre todo si tienes referencias de lo auténtico.

Cinco habitaciones en 12 toneladas de basura

Este simulacro de autenticidad no tiene que ver con que nuestros anfitriones nos reciban adecuadamente y nos inviten a unas Coronitas. Por cierto, ¿sabíais que la cerveza Coronita en México es Corona, pero aquí la Casa Real no permite ese nombre más que a su Majestad y toda su prole, por lo que la tuvieron que renombrar como Coronita?

Bien, me dan la llave, es un decir, y nos piden que colaboremos con Tele 5, pues van a grabar lo de Sálvamecon la guapetona de Raquel Bollo y el emplumado y simpático Toni, que monta las escenas y nos pone a jugar al Monopoly. He encontrado dos compañeros de juego estupendos, con los que voy a pasar la noche, Diego y Nacho, dos informáticos simpatiquísimos y muy divertidos.

Echamos los dados y se une Antonio, de la troupe de Sálvame. Un par de jugadas y entra Toni con Raquel y nos pregunta que por qué estamos ahí: yo, porque hace años viví una experiencia parecida, en mi etapa de ecologista activa, recogiendo basuras por la playa de El Palmar, hoy amenazada por la construcción de un macroproyecto hotelero. Entonces montamos una asociación ecologista y empezamos a mover Roma con Santiago para que aquella playa con gallinas, vacas y cochinos que me había enamorado, estuviera mejor tratada.

Mi hombre de entonces, Navalón, montó una muy gorda: pusimos transporte público, obligamos a los políticos a hacer algo por aquel lugar: conectamos la luz, empezaron a derribar casas ilegales, arreglamos el cole rural quitando los somieres que le hacían de valla, recogimos 15 toneladas de basura, plantamos alcornoques y pinos… tanto trabajo y muchas más actuaciones a lo largo de casi 10 años.

El Save the beach, en la noche de Madrid

Mis compañeros de noche son informáticos y le vacilan un rato a Raquel, que no sabe muy bien cómo comportarse. Es guapa y no va de diva (¡menos mal!) pero es una mujer poco leída y tiene que pensar y estudiarse lo que va a decir: que si esto lo montó un pintor alemán llamado Shultz y luego buscó un patrocinio “Coronita”, que si las playas están deterioradas y la gente tira todo, etc.

Es mucho más que eso. La gente, en Europa, está bastante educada y solemos cuidar las playas porque estamos muy concienciados de su valor ecológico, estético, natural… pero el problema no son las playas. El problema es una sociedad opulenta y consumista, que no es consciente de que todo lo que usamos o consumimos termina en algún lugar. Se ha creado una cultura de usar y tirar muy parecida a la americana donde las cosas tienen un solo uso: desde maquinillas de afeitar hasta platos, teléfonos móviles o cámaras fotográficas…. Y entonces los vertederos están llenos de miles de toneladas de residuos, de restos plásticos, metálicos, orgánicos mezclados con áridos y todo tipo de cachivaches inútiles.

“Se ha creado una cultura de usar y tirar muy parecida a la americana donde 
las cosas tienen un solo uso. Hay poca o ninguna cultura auténtica del reciclaje”

Lo que nadie quiere se tira a la basura, hay poca o ninguna cultura auténtica del reciclaje –sí la había en la cultura rural de la España de hace 40 o 50 años- y los vertederos están desbordados y las correntías de agua llevan metales pesados a los ríos que desembocan en la mar… que es el morir. Pero ahí no mueren.

Al igual que decenas de miles de envases plásticos arrastrados por los ríos o arrojados por los pescadores, flotan como balsas inmensas de plástico en mitad del océano. Me dice Gustavo Catalán (Premio Nacional de Medio Ambiente, Premio Greenpeace y ex de El Mundo) que hace poco se ha descubierto una balsa de plásticos en el Atlántico Norte del tamaño de la península ibérica con flujos intermitentes entre dos corrientes. Existe otra de igual magnitud en el Pacífico Norte.

A veces, estas balsas o parte de ellas llegan a nuestras costas o a cualquier costa europea. Y es esta basura la que ha recogido Shultz, el alemán empeñado en denunciar esta barbaridad.

“Nos habíamos quedado en el Monopoly. Invitamos a Raquel, 
de Sálvame (Tele 5) 
a jugar y de paso se me ocurre un nuevo juego: compramos playas para hacerlas parques naturales”

Pero sigamos con nuestro hotel de residuos en el puro centro de Madrid. Nos habíamos quedado en el Monopoly. Invitamos a Raquel a jugar y de paso se me ocurre un nuevo juego: compramos playas para hacerlas parques naturales, en vez de acumular capital y edificios y construcciones especuladoras.

Raquel declina nuestra invitación y se va con el cámara. Nosotros decidimos dar una vuelta por el hotel y ver si realmente eso es basura o qué. Como he dicho, las paredes están cubiertas con un papel fotografiado que parece de verdad, pero no lo es. Ahora bien: todos los muebles que decoran y sirven para dormir en este hotel singular tienen toda la pinta de haber sido desechados por alguien, son muebles de contenedor, sin duda alguna. Que hayan sido recogidos en la playa es otra cosa. Lo dudo. Pero todos están reciclados y vueltos a tener vida. Y hay bastante gusto y estética.

“Recuerdo entonces las noches de El Palmar con temporal de levante, cuando tu cuerpo y todo 
tu 
ser estaba al pairo de los medios. Y entonces sentías que formabas parte de una naturaleza indomable”



Vuelvo a mis recuerdos. Siempre veíamos algún mueble tirado en un contenedor, párabamos el coche donde estuviéramos y nos lo llevábamos a casa. Antes y ahora. La basura siempre me regala exquisiteces. En casa tengo una mesa camilla estupenda y otra en la que florecen una primavera, una azalea y una gardenia. De vez en cuando la basura regala objetos bellísimos: hay que estar al tanto.

Pero las paredes de nuestro hotel no son de basura, sino de madera empapelada. Y el exterior de nuestro hotel es como un gran collage: piernas, guitarras, espejos, pinturas, libros, redes… objetos hallados en las basuras de este primer mundo obscenamente opulento.

Nos vamos a cenar los chicos y yo junto a otra amiga, una colombiana dulce y divertida: Lorena. La camarera del mesón está encantada de servirnos y nos hace preguntas acerca del Hotel “Corona Save The beach” y de la noche que vamos a pasar ahí. Nos hace una foto estupenda que cuelgo.

“Aquí el viento es el ulular de las sirenas de la poli y los bomberos, 
y los gritos de la noche madrileña. Estoy en mitad de un océano de hormigón y vidrio”

A la vuelta ya se ha ido el famoseo, y Jorge, nuestro conserje de noche, nos espera sonriente con una Coronita. Diego trae una Xbox y empiezan a bailar y reir y cantar mientras yo intento por todos los medios conciliar el sueño pues me tengo que levantar a las 6 y 15 para ir a zazen. El suelo y toda la cabaña retumba. El ritmo es frenético y como en un barco en mitad de la tempestad, mi cuerpo cansado vibra y se mueve al compás de las olas y los saltos de mis compañeros de aventura.

Recuerdo entonces las noches de El Palmar con temporal de levante, cuando tu cuerpo y todo tu ser estaba al pairo de los medios. Y entonces sentías que formabas parte de una naturaleza indomable, que eras parte de un todo…. Pero nuestro chozo era flexible, el viento penetraba entre las cañas y todo se movía como en un barco, aún con vientos de más de 100 kilómetros por hora.

Aquí el viento es el ulular de las sirenas de la poli y los bomberos, y los gritos de la noche madrileña cuando los cuerpos están calientes de cubatas y cerveza. Estoy en mitad de un océano de hormigón y vidrio… en mitad de la noche madrileña embarcada en un hotel de basura….

Font: Ecodez.es, Belen Boville Luca de Tena

dilluns 14 de juny de 2010

COMUNICACIÓN AMBIENTAL SIN EMOCIONES. ¡¡¡QUE MAL LO HEMOS HECHO!!!

Después de más de diez años trabajando como comunicador ambiental haciendo campañas de concienciación y sensibilización ambiental, desarrollando estrategias de educación dentro del marco de las Agendas21, me doy cuenta que no hemos sabido comunicar. Nos hemos limitado a INFORMAR pero no hemos sabido transmitir EMOCIONES y ahora a estas alturas del partido nos damos cuenta que la parte de la sociedad realmente concienciada y motivada por una conducta ambientalmente correcta es mínima.


Si cogemos aquellos niños del año 1997 cuando se iniciaban las Agendas 21 Escolares y que tenían 12 años y les informábamos enseñándoles como reciclar y como respetar el entorno no gastando agua y cerrando el grifo cuando nos lavábamos los dientes o no tirando el aceite al fregadero, y hoy después de 13 años, o sea que ahora tienen 25, descubriremos que más de un 60 por ciento se han quedado por el camino y no siguen lo que les enseñamos. Os preguntareis ¿porqué?, muy fácil, pues porqué no lo hicimos generando las EMOCIONES AMBIENTALES necesarias para que entendieran que el PLANETA ERAN ELLOS.
Porque les hemos explicado pero no les hemos hecho participes. Porque lo hemos explicado a medias y les intentábamos sensibilizar con la boca pequeña, y mientras, las Grandes Marcas trabajaban con investigadores sociales, psicólogos que descubrían sensaciones y generaban emociones y expectativas haciendo del producto de consumo un rico manjar y gran objetivo a conseguir, “...esto sí que es bonito y no esa mierda de salvar el Planeta”.
Pues bien, hoy la necesidad aprieta y no estamos para tonterías y banalidades, o nos mojamos todos o esto ya casi se ha hundido.
Debemos ser realistas y enfocar nuestras actitudes, hábitos y costumbres hacia un modelo más racional de consumo menos escandaloso y mucho más sostenible. Hoy debemos entrar en un nuevo paradigma y debemos hacerlo a partir de las conductas éticas pero generando la emoción desde la ECOLOGIA pero no simplemente desde la óptica de la naturaleza y del medio ambiente si no considerando la ECOLOGIA como la ciencia que estudia a los seres vivos, su ambiente, la distribución y abundancia, y cómo esas propiedades son afectadas por la interacción entre los organismos y su entorno y ambiente, o sea que la relación entre trabajadores y empresa forma parte de la Ecología Empresarial.
Comuniquemos y estudiemos como hacernos vibrar ante la posibilidad que vamos a ser los protagonistas de la NUEVA AVENTURA de cambiar nuestro sistema económico, social y ambiental...pero emocionémonos haciéndolo, que entonces será cuando realmente nos lo creamos.

Joaquim Braulio Mayals
Comunicación para la Sostenibilidad